¿Es lo mismo, en términos de molestia, que una limpieza dental normal?
No exactamente. Una limpieza dental de rutina se hace sobre la superficie visible del diente y encima de la línea de la encía, por lo que en general no requiere anestesia y genera poca o ninguna molestia. El raspado y alisado radicular, en cambio, trabaja por debajo de la línea de la encía, en las bolsas periodontales, por lo que se realiza con anestesia local para que no sientas dolor durante el procedimiento. Es habitual notar algo de sensibilidad o una molestia leve en los días posteriores, mientras la encía cicatriza, similar a la que se siente después de otros procedimientos dentales con anestesia. Esta sensibilidad debería ir disminuyendo progresivamente; si se mantiene muy intensa o aumenta con el paso de los días, conviene comentarlo con tu especialista en el control de seguimiento.
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